BIM – un reto inminente para la empresa española (II)

Continuando las preguntas que nos hacíamos en el post anterior sobre el estado actual de implantación de BIM en la empresa española, he querido resumir como afrontó Reino Unido este proceso y qué similitudes pueden darse en España en el futuro.

El caso británico y su transición hacia BIM

Por proximidad (vivo actualmente en Londres), de entre todos los países que tienen BIM implantado oficialmente, Reino Unido es del que mejor conozco su situación.

Antes de 2011, cuando el gobierno británico inicia la estrategia de implantación de BIM, la industria de la construcción poseía unos índices de productividad y rendimiento muy bajos. Además, la incorporación de la tecnología en este ámbito era escasa si la comparamos con la industria energética o la del automóvil. Aunque el sector de la construcción en Reino Unido es mayor en inversión económica (600 Billones de Libras de inversión en 2017 por solo 1.3 Billones en el sector automovilístico en el mismo año), éste no conseguía evolucionar al mismo ritmo. Es por ello que en 2011, el gobierno de Reino Unido estableció una comisión para plantear una estrategia de modernización del sector que culminó con la obligatoriedad de BIM en 2016.

Durante este camino Reino Unido se ha encontrado con diversos problemas, muchos de ellos aún persisten y probablemente se repitan en el proceso español. En algunas áreas, la industria de la construcción no ha recibido con entusiasmo la implantación de BIM y se ve más como algo que debe hacerse para cumplir contractualmente que como algo que les reporte un valor y un beneficio real. Además, la percepción de que la inversión que se tiene que hacer (para poder adaptar los actuales procedimientos a una metodología BIM) es alta sigue arraigada en las empresas de menor tamaño. También es cierto que una gran parte de las empresas británicas siguen sin ver que BIM aporte una mejora en la metodología de trabajo que les permitirá ahorrar tiempo y dinero a medio/largo plazo.

Han pasado ya 2 años desde que se introdujo la obligatoriedad de BIM en el sector de la construcción, por eso estaría bien que las empresas españolas mirasen a compañías británicas de tamaño similar y “copiasen” aquellas cosas que han funcionado aquí sin repetir los mismos errores.

Reino Unido posee una serie de estándares y herramientas que definen como se debe actuar en un proyecto, quien debe asumir que responsabilidades en el intercambio de información digital y como el equipo gestor del proyecto puede reducir los riesgos de éste y reconsiderar su estrategia en cualquier punto en el tiempo. Esto hace mejorar la eficiencia de las empresas culminando en un mejor resultado para el cliente.

Además, creo firmemente que la estandarización de BIM en sus empresas ha repercutido positivamente en la imagen de la “marca británica” de cara a los proyectos en el extranjero.

En el lado contrario, hay cosas que hay que mejorar y de las que España puede tomar nota. Debe haber una mayor orientación por parte del gobierno a las empresas, por ejemplo con la creación de un organismo que siga la evolución de éstas y audite la implantación del sistema BIM en ellas. Asimismo, se debe ir más allá e implantar BIM no solo en las empresas constructoras, si no en fabricantes y vendedores.

Desde mi punto de vista, basándome en mi experiencia en Reino Unido, los grandes desafíos a los que se enfrenta la empresa española son:

• Implantación de una nueva metodología con incorporación de nuevos software que cambiaran los procesos de trabajo actualmente conocidos. Las empresas británicas se enfrentaron al reto de implantar nuevos software de planificación, control de costes o análisis de riesgos.

• La implantación deberá ser a nivel de organización, y no de proyecto, y además esta implantación deberá ser compatible con los diferentes entes externos de la cadena de trabajo de cada empresa. Aquí es donde juegan un papel fundamental los procedimientos y la normativa BIM que decida aplicar España.

• Formación de personal y aparición de nuevos roles en la compañía como la figura del BIM Manager o del experto en planificación con metodología BIM.

• Cumplir las expectativas previstas. Las empresas son reacias a implantar una tecnología nueva y abandonar la que hasta ahora ha sido su forma de trabajar. Por eso, estaría bien que en su estrategia de implantación tuvieran unos objetivos realistas. Debemos ser conscientes de que BIM no va a solucionar los problemas que tenemos pero sí va a proporcionar herramientas que van a ayudar a encontrar estas soluciones.

• Crear marcos contractuales que faciliten el proceso que se inicia y que se dirige hacia el objetivo de ser empresas con nivel 3 BIM.

Teniendo en cuenta estos desafíos a los que nos enfrentaremos en los próximos años, ¿merecerá la pena el esfuerzo necesario para lograr implantar BIM en un nivel adecuado? ¿Estamos las empresas españolas de acuerdo con “el precio” que debemos pagar por su implantación? Parece que a largo plazo esto será más que beneficioso pero ¿lo será en el corto/medio plazo?

En la última parte de mis reflexiones sobre la implantación BIM en España hablaré sobre lo que supone para las empresas implantar BIM (qué sacrificios deben hacer) y los beneficios que tendrá el ser una empresa que trabaja bajo una metodología BIM.

Celestino Moreno Fernández – Consultant, Kingsfield Planning

2018-10-25T06:24:38+00:00