BIM – un reto inminente para la empresa española

Por todos es conocido el plan del gobierno y del Ministerio de Fomento para, no solo promover el uso de BIM en el ámbito profesional y docente en España, si no hacerlo obligatorio. La directiva Europea 2014/24/UE recomienda y establece la necesidad de emplear sistemas electrónicos en procesos de contratación de obras, servicios y suministros. Por esta razón, el Ministerio de Fomento hará obligatorio su uso en licitaciones obras públicas de edificación a partir de Diciembre de 2018 y en Infraestructuras en Julio 2019.

Aún hoy, a menos de 3 meses de la entrada en vigor de la obligatoriedad del uso de BIM, en muchas empresas siguen haciéndose la pregunta de si realmente BIM aportará algo a la industria de la construcción o será meramente una herramienta contractual que añada más coste que valor al proceso constructivo.

Tras mi llegada a Reino Unido, hace más de un año, he estado trabajando para una consultora en el departamento de planificación, específicamente en el área de Planificación 4D. Es un mundo fascinante y, desde mi punto de vista, muy útil para las empresas que sepan aprovecharlo. Después de este tiempo y de muchas conversaciones sobre el tema con compañeros de profesión, tanto en Reino Unido como en España, he visto bastante paralelismo entre ambos países en cuanto al proceso de implantación de BIM por lo que hay varias cosas (aciertos y errores) que se han llevado a cabo en Reino Unido que las empresas en España deberíamos tener en cuenta si queremos que BIM sea realmente beneficioso para nosotros (quedándonos con los aciertos y evitando los errores cometidos).

España, dónde queremos ir

A día de hoy, en España, hay muchas empresas que dudan si la implantación de BIM será beneficiosa o no para ellas. Muchas se preguntan si esta inversión inicial, en dinero y en tiempo, será rentable a medio plazo, o si es simplemente un cambio en la metodología de trabajo que unicamente añadirá tecnología al proceso que ya se está desempeñando. Lo cierto es que BIM es de uso obligatorio en países como Estados Unidos o Australia fuera de Europa o Reino Unido, Suecia, Holanda o Noruega dentro de nuestro continente. Son países donde, si bien es cierto que el nivel empresarial del sector de la construcción no es más avanzado que el nuestro, la inversión en I+D+I y el uso de nuevas tecnologías es algo más cotidiano que en España.

Desde 2015, en España se ha querido dar un impulso al hecho de BIM sea conocido y familiar para todos y así competir de “tú a tú” con el mercado europeo. La realidad es que la implantación en el sector de la construcción español no es tan avanzada como se pretendía a estas alturas de año en el sector de la edificación, siendo mucho menor en infraestructuras. Solo las grandes compañías poseen un departamento exclusivamente dedicado a BIM y muchas veces es insuficiente para llevar a cabo la implantación en todos y cada uno de sus proyectos, por lo que esto se realiza solo en unos pocos elegidos.

Por lo tanto, ¿cómo pueden las empresas con menos recursos hacer frente a una nueva forma de gestionar sus proyectos con la consecuente implantación tecnológica? Bajo mi punto de vista está claro que no es posible hacerlo de 0 a 100 en un breve espacio de tiempo, deberá ser una forma gradual en la que la comisión BIM del gobierno debe colaborar para que este procedimiento se lleve a cabo… y si es así, ¿Por qué no comenzaron las empresas con este cambio gradual hace tiempo? ¿Estaban las empresas esperando a la aprobación de estándares y procedimientos por parte del estado? Sea cual sea la respuesta a estas preguntas, la única realidad es que BIM está aquí y viene para quedarse.

¿Qué necesitan las empresas de parte del gobierno de España? En mi opinión, el Gobierno debe ofrecer a las empresas una orientación clara de hacia dónde vamos y cómo debemos ir. En esta primera fase, el gobierno debe apoyar y en cierto modo facilitar, e incluso educar, a las empresas en el uso de BIM. Los resultados de esta fase, y la velocidad con que se obtengan, marcaran los futuros pasos hacia la implantación de niveles superiores de BIM e incluso, por qué no, de una certificación en BIM que acabe siendo tan cotidiana como la ISO o la OHSAS.

¿Están las empresas españolas preparadas para trabajar con una metodología BIM? ¿Qué hace falta para que lo estén? ¿Están las administraciones públicas preparadas para BIM? ¿Es posible cumplir con las fechas que hay en la hoja de ruta? Es interesante observar las similitudes y diferencias que podemos encontrar en el proceso de implantación de BIM entre Reino Unido y España así que en mi próximo post intentaré comparar (desde mi punto de vista) el caso británico y el español, intentando señalar los desafíos a los que se enfrentó Reino Unido desde 2011 a 2016.

 

Celestino Moreno Fernández – Consultant, Kingsfield Planning

2018-10-10T15:40:42+00:00